Una finca única, una bonita historia, y dos blancos que crean afición.

Una finca única, una bonita historia, y dos blancos que crean afición.

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Artículo publicado en VANITATIS el 06/06/2014

 

Finca Monte Alto, de poco más de seis hectáreas, es una de las mejores parcelas de albariño de Rías Baixas (Bodegas Fillaboa)

Cuando Isabel Salgado, enóloga de Bodegas Fillaboa, habló por primera vez con sus nuevos jefes (el grupo asturiano Masaveu adquirió la bodega hace algo más de dos lustros) recibió una de las mejores directrices que un enólogo profesional y apasionado por su trabajo puede recibir: “queremos calidad, calidad y calidad”. Nada de cantidad industriales a cualquier precio. Lo tenían muy claro: crear un blanco de albariño que se saliera de los estándares, del que se hablara, que destacara sobre el resto de albariños, que creara afición, vamos.

 


El grupo llevaba desde mediados de los setenta con la idea de elaborar vinos de calidad en las principales zonas vinícolas del país (se hicieron con el control de la riojana Murua en 1974) y la cuna de la albariño no podía faltar en el menú. La finca Fillaboa (que significa buena hija en gallego, como explica Isabel Salgado en el vídeo) fue la elegida por motivos más que obvios: se trata de una de las fincas más espectaculares de la denominación, con un viñedo de 70 hectáreas que bien trabajado puede dar (y da) un manjar de dioses y, además, por qué no decirlo, es preciosa.

Hemos estado allí: el viñedo, dividido en 11 pagos, enamora; la casa, antigua, de piedra, es única. Para rematar el enclave, la finca está rodeada por un muro de piedra de 1.600 metro de longitud, tiene acceso desde un imponente puente de piedra y por su supuesto cuenta con su capilla. Un marco incomparable, como se suele decir, para elaborar vino.

Pero volvamos a lo importante: “calidad, calidad y calidad”. 70 hectáreas, 11 pagos, dos vinos. Elaborados con lo mejor de lo mejor. Es más, la bodega ni siquiera elabora y embotella todo lo que recoge. ¿Desperdicio? Para nada. Se llama selección. Selección exhaustiva en este caso, que es lo que hace que uno cuando bebe un vino esté realmente sintiendo la tierra donde nace.

 Parcelas de albariño de Rías Baixas (Bodegas Fillaboa)

De esos 11 pagos destaca especialmente uno: el llamado Finca Monte Alto, que ocupa entre 6 y 7 hectáreas, y como su nombre indica es el más elevado, además de ser el más espectacular de la finca por su altitud y su calidad. Es la parcela más soleada y cuyas cepas nacen de suelo arenoso y cantos rodados. Una delicia de parcela. Única. Nos aventuramos a decir que es uno de los mejores pagos de esta denominación de origen (la imagen que abre este artículo se realizó desde lo alto de ella). De esta parcela se seleccionan las mejores uvas para dar forma a Fillaboa Selección Finca Monte Alto, uno de los mejores blancos de esta zona, lo decimos con conocimiento de causa. Y además un blanco de guarda gracias a la crianza sobre sus lías durante 14 meses. Un minucioso trabajo que da sus frutos.

 

Pero la selección y la obsesión por la calidad no se quedan en este vino. Para la elaboración de la etiqueta joven, el blanco conocido como Fillaboa, se destinan el resto de uvas del pago Monte Alto y lo mejor de la cosecha del resto del viñedo. La calidad de este blanco joven se debe no solo a su origen sino además al estricto proceso de recogida por parcelas y a la crianza en depósito.

Que el viñedo esté divido en 11 pagos no es un capricho, es la mejor forma de sacar lo mejor de cada viña. ¿Más laborioso? Desde luego, pero este esfuerzo hacen de Fillaboa un vino que a fin de cuentas es un coupage (mezcla) de la uva obtenida por separado de 11 pagos. Todo un lujo, un trabajo minucioso que hacen que este blanco joven brille mucho más que lo que uno a priori espera de un vino joven.

Fillaboa 2013 y Fillaboa Selección Finca Monte Alto 2012, los dos blancos de esta casa que además componen la Selección del Club Todovino este mes, son la personificación de los aromas más primarios de la albariño. Una apuesta segura y, por qué no decirlo, refrescante, que el gaznate ya pide marcha ante la inminente llegada del caluroso estío.

 

Leer artículo original en El Confidencial

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